sábado, 15 de agosto de 2009

Un padre primerizo, Manuel Caraballo

"Siempre me gustó el olor a humedad. Siempre. Más que la fruta. Pero más que el olor a humedad me gustan los niños. Siempre quise tener hijos. Mi señora espera trillizos. Estamos embarazados. Tres hijos son muchos hijos, ¿no? Y en casa no hay muchos cuartos. Y todos tienen humedad. Como cuando era niño. Cuando era niño dormía en un cuarto con manchas de humedad. En esas manchas había panaderos y mecánicos, escritores y políticos. Y había muchos niños. Bandadas de trillizos. A veces caía agua por las paredes. Algunos sabían nadar y se salvaban. Otros no."
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Fuga de Ángeles, Abandonado 2 o Eros.

Una prostituta, Analía Torres.

"Lo que yo querría ahora es lastimar a alguien. Una vez conocí a alguien a quien le gustaba mucho lastimar a otras personas. A decir verdad, conocí a muchos de esos, pero a uno no me lo puedo sacar de la memoria. Era deportista pero no hacía deporte. (...) No, pero éste era diferente. (...) No. Era diferente de verdad. Tuvo un accidente. Un accidente muy feo. Digamos que no habría podido tener hijos aunque hubiera querido. (Ríe.) ¡Le habían cortado los testículos! ¿Te gustaría conocerlo?"

Fuga de Ángeles, Prostituta.

viernes, 14 de agosto de 2009

Una esposa, Valeria Fontán.

"Mamá, no es fácil acordarse de vos. No es fácil. Acordarse. Sobre todo porque estás muerta. Estás muerta, mamá. Me convencieron. Finalmente me convencieron. Tuve que darles la razón, mamá. No puede ser que yo sea la única que te escuche. Aunque les diga que hay que esforzarse para escucharte, no me creen. No entienden que uno adentro de una urna suena bajito. Y aunque suenes fuerte no te escuchan. Ni siquiera cuando hacés fiestas. Hace años que no me invitás. A tus fiestas. Si me invitás, invitame fuerte. Porque a veces no te escucho, mamá. Mamá. Mamita."

Fuga de Ángeles, Esposa.

Un portero de hotel, Mauricio Chiessa

"No tengo espejos en casa. O si los hay, no me miro en ellos. Dejé de mirarme en el espejo hace muchos años. (...) Los huéspedes no son retrasados, mujer. ¿Entendés? Yo los quiero. Son casi mis amigos. Yo trabajo todos los días. Para ellos. Me necesitan. Cuando me muera no trabajaré más para ellos. Trabajaré para los muertos. En un hotel de muertos. Sin espejos. Un hotel de muertos sin espejos. Ya es la hora. Mi turno empieza a las seis."

Fuga de Ángeles, Abandonado 1 o Eco.

Un corifeo, Carlos Schulkin

"El dos de noviembre miren por sus ventanas. Verán ángeles. Bandadas de ángeles
huyendo hacia el oriente. Se van de fiesta. Se divierten. Abandonando a sus protegidos. Abandonándolos. Es su día de ocio. Su día libre. Su día. Escuchen esta elegía por un mundo huérfano. Y lloren conmigo."
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Fuga de Ángeles, Corifeo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Síntesis de la obra

Vinculada a cierta vertiente del realismo mágico, esta obra parte de una hipótesis imaginativa, podríamos llamarla poética en la más profunda acepción del término (en tanto poiésis, es decir creación original) para llevar hasta las últimas consecuencias (consecuencias nefastas para cada uno de los personajes) este efecto disparador. Tal hipótesis es la siguiente: el dos de noviembre, que acaba de comenzar hace unas horas en el tiempo de la obra, los ángeles emprenden un viaje a Oriente para dejar sin protección por unas horas a los habitantes de una ciudad como tantas otras. Los diez personajes que componen la obra se reúnen azarosamente en un hotel, y sus historias comienzan a hacerse cada vez más siniestras a medida que avanza el tiempo, que parece haberse quedado atascado a las 6 de la mañana…

La atmósfera onírica se hace patente desde el inicio, y no por esto los personajes se hallan exentos de una profunda e inevitable carnalidad. Fantasía e instinto son las claves que definen la pieza, en una aparente, pero en el fondo inexistente, contradicción. Estos personajes, que cargan sobre sus hombros el peso atroz de una historia personal tan desviada como su carácter, llevan nombres vinculados a la mitología griega. No quisiera extenderme aquí sobre las razones de la actualización mítica en el mundo contemporáneo, baste recordar que todo mito se define por su representación de un comportamiento considerado universal, válido y aplicable a todos los lugares y a todos los tiempos (concepto asociado al de inconsciente colectivo de Karl Jung), un esquema de comportamiento profundamente humano, que clava sus raíces en la esencia más primitiva de los hombres. Porque nuestro teatro habla del hombre. No de historias, sino de los hombres que sufren esas historias. Hombres inocentes en contextos depravados, que conducen a la propia depravación del individuo. En estas bases se asienta “Fuga de ángeles”. Sus personajes: Eros, Tánatos, Hipnos, Narciso, Eco… Y junto a ellos una esposa, una mujer, un preso, una prostituta, un corifeo.

Cinco historias paralelas, aparentemente independientes en un principio, comienzan a entrelazarse hacia el final de la pieza. Un portero de hotel, homosexual e introvertido, y su esposa, verborrágica y demente; un policía, intelectual y desquiciado, y un preso; un padre primerizo, inseguro y desatento, y una prostituta con un pasado oscuro; un hombre con la mente de un niño huérfano, buscando a su madre muerta; un joven deportista, atlético, violento y avergonzado de su condición (castrado tras un accidente), y su novia, soñadora, amante, lunática, buscando en todas partes un hijo que no existe, pero que ella encontrará en cualquier lugar. Un caldo de cultivo para la explosión del desastre. Todas las cartas están jugadas al momento de comenzar la acción. Este dos de noviembre será el día en que todo cambie. En que los padecimientos tendrán fin, en el amor, en la vida y en la muerte. Porque, en definitiva, de eso hablan todas las historias.